Mostrando entradas con la etiqueta xenofobia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta xenofobia. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de diciembre de 2007

El inmigrante 'reducido' en El Campillín cuenta su versión de los hechos.

"Me asusta la repercusión de la detención"

.

21/12/2007 VICTOR G. CALLEJA


Foto:PABLO LORENZANA
Cuando caí, se abalanzaron sobre mí, se pusieron encima del cuello y me aplastaron la cabeza contra el suelo. No podía respirar y me quedé incosciente. No recuerdo nada hasta que me desperté en una cama del hospital, esposado". Son las palabras del inmigrante ghanés detenido el pasado domingo en El Campillín por la Policía Local. Sobre M.N. recae la acusación de resistencia a la autoridad policial y de un delito contra la propiedad intelectual por encontrarse supuestamente vendiendo material discográfico descargado ilegalmente de internet.

M. N. ha decido ahora dar su versión de los hechos, con la ayuda de un intérprete ya que aún le supone un gran esfuerzo expresarse en nuestro idioma. Dice que está "asustado" por la repercusión de su detención, practicada al mediodía del domingo durante el mercado matinal de El Campillín, y que causó un gran revuelo en la zona. Según testigos, las personas que se encontraban presentes en el lugar de los hechos abuchearon a los agentes al percibir una actuación policial "violenta" contra el inmigrante.

M. N. no piensa quedarse de brazos cruzados y se defiende de la acusación de resistencia a la autoridad. Fuentes de la Policía Local indicaron en un primer momento que, en el momento de la huida, el ghanés "empujó a una agente con intención de agredirla". Sin embargo, en palabras de M.N., "cuando empecé a correr, había espacio suficiente entre la policía y yo, ni siquiera la toqué". Su versión difiere hasta el punto de que denunciará al cuerpo local de policía por agresiones y abuso de autoridad, tal y como le recomendaron desde colectivos como SOS Racismo y Asturias Acoge. La denuncia está pendiente de su redacción, tal y como señalaron los colectivos.

Dice que se encuentra dolorido. Muestra las heridas en las piernas, señala la zona lumbar en la que siente "mucho dolor" y explica que tiene hematomas en muchas partes de su cuerpo, sobre todo en las piernas. Advierte que desde que se cayó al suelo en la huida hasta que se despertó en el hospital no se acuerda de nada. Pero recuerda con viveza los momentos previos.

"Estaba sentado en un banco del parque --en El Campillín-- hablando con algunos vendedores del mercado. Yo no estaba vendiendo. Entonces, me quedé solo, y llegaron dos policias, un hombre y una mujer", relata. Según cuenta, la agente le preguntó si estaba vendiendo y él lo negó. "La mujer me pidió la documentación y yo, como no tengo, salí corriendo", continua. El ghanés se dio a la fuga por la calle Marqués de Gastañaga. Poco después, uno de los agentes le alcanzó. "Me dio una patada y me caí al suelo". Según M.N., fue entonces cuando los agentes se abalanzaron sobre él, sin dejarle respirar, y cuando perdió el conocimiento.

Ahora toca esperar. Mientras, varios colectivos de ayuda al inmigrante han mostrado su apoyo al ghanés, y preparan actos de protesta. Además, M. N. se enfrenta a una orden de expulsión.

Fuente: La Voz de Asturias

martes, 18 de diciembre de 2007

TESTIGOS DENUNCIARON LA PALIZA PRESUNTAMENTE PROPINADA POR AGENTES LOCALES A UN INMIGRANTE

El inmigrante detenido en El Campillín dice que sólo quería huir

SOS Racismo pide una investigación para aclarar si hubo "brutalidad policial". Ramos exige que se llegue "hasta el final" ante una medida "desmesurada".

18/12/2007 V.G. CALLEJA / P. CAMPO


Asustado y con la ropa manchada de barro. Así se encuentra el inmigrante de Ghana que fue detenido, el domingo por la mañana, en El Campillín acusado de resistencia a la autoridad y agresión a una agente de la Policía Local, según responsables de la organización SOS Racismo. N. M., de 32 años, declaró ayer en las dependencias del Cuerpo Nacional de Policía y, con la ayuda de un intérprete, negó la acusación de haber agredido a la policía así como que se encontrara vendiendo material discográfico descargado ilegalmente de Internet.

Asimismo, SOS Racismo recomendará al extranjero que presente una denuncia judicial contra el cuerpo de Policía Local por la "brutalidad" con que se efectuó la detención. Asimismo, pide que se abra una investigación interna "en el Cuerpo y en el ayuntamiento" para que se depuren las posibles responsabilidades. "Sabemos por los testigos que fue una paliza terrible y llegaremos hasta el final", dijo ayer Carmen Prado, responsable de la asociación.

Según su versión de los hechos, el ghanés se encontraba charlando con unos vendedores del mercado matinal cuando dos agentes de la Policía Local le requirieron la documentación. El inmigrante, al encontrarse en situación irregular, tal y como reconoció en la comisaría, se dio a la fuga por la calle Marqués de Gastañaga. N. M. declaró que fue uno de los policías el que le propinó una zancadilla, por la que cayó al suelo y empezó a rodar prado abajo. Después, y siempre según sus declaraciones, varios agentes se abalanzaron encima de él y entonces perdió el conocimiento.

Testigos presenciales afirmaron que la actuación policial fue "violenta" y que los agentes llegaron a infligir patadas al detenido cuando estaba esposado y tirado en el suelo. Según testigos que se han puesto en contacto con SOS Racismo, los viandantes que presenciaron los hechos abuchearon a los agentes. "Dejadlo ya" y "ya tuvo bastante" fueron algunos de los gritos que tuvieron que escuchar los efectivos policiales que se habían desplazado hasta allí.

Como resultado del incidente, N. M. sufrió varias lesiones en la espalda y la rodilla derecha de las que tuvo que ser atendido en el Hospital Central de Asturias, según indican portavoces de SOS Racismo. Sin embargo, un portavoz de la Policía Local sostiene que el detenido empujó a la agente con intención de lesionarla en el momento en que huía.

El inmigrante pasará hoy a disposición judicial. Según explicó la abogada de SOS Racismo que le defenderá en el proceso judicial, Ana Taboada, el ghanés podrá ser acusado de un delito de resistencia a la autoridad o atentado y de otro contra la propiedad intelectual.

Por su parte, el portavoz de la Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda (Asciz), Roberto Sánchez Ramos, pedirá el informe policial sobre el incidente de El Campillín, pero dice tener constancia, a través de testigos, de que la actuación de los agentes fue "desmesurada".

martes, 18 de septiembre de 2007

El Materno sufre tres ataques en 2007

Fue la primera noche de San Mateo. Alrededor de las once y media del viernes uno de los menores de la unidad de primera acogida del Materno-infantil de Oviedo tuvo un encontronazo con un grupo de jóvenes que se encontraba en las inmediaciones del centro. Alertados, sus compañeros salieron a defenderle y se inició una pelea multitudinaria que disolvían poco después hasta 12 patrullas de la policía, entre los que se encontraba alguna unidad de antidisturbios. El tumulto se saldó con unos de los jóvenes del Materno herido. Cuando todo parecía que había acabado, alrededor de la una y media de la madrugada, un grupo de desconocidos volvió a la zona y se dedicó a lanzar objetos contra el recinto y a proferir insultos racistas, tal y como han confirmado algunos trabajadores. Volvieron a llamar a la policía, pero cuando llegó los asaltantes ya se habían dispersado.

Fuentes de la Consejería de Bienestar han confirmado el ataque y han explicado que están reuniendo la información necesaria con la idea de presentar una denuncia doble. Por un lado, como tutores legales de los internos, pretenden esclarecer la agresión a uno de los menores, y por otro, exigir responsabilidades por los daños sufridos por el recinto en el asalto de la madrugada. Sin embargo, la administración no tiene constancia de que se hayan proferido esos insultos racistas.

La Corriente Sindical de Izquierdas (CSI) alerta de la gravedad del incidente, que, según sus cuentas, es el tercero en lo que va de año. El sindicato critica "la dejadez" del Gobierno regional y también del Ayuntamiento de Oviedo, que anunció una vigilancia especial que no se ha visto y que con sus declaraciones no invita a cortar de raíz estos comportamientos violentos.

La organización destaca que la administración no puede considerarlo un hecho aislado, sino que debe verlo dentro de un marco general, más amplio. Los portavoces de CSI se preguntan cómo es posible que no se haya identificado a ninguno de los jóvenes que participó en la pelea y tampoco a ningún asaltante y cómo es posible que la policía esperara hasta el día siguiente para interesarse por la salud del interno herido, cuando lo normal sería que hubieran tratado de llevarle a algún centro sanitario. Por todos estos motivos, el sindicato está dispuesto a dar un paso adelante y a utilizar todos los cauces legales a su alcance, incluso "con denuncias penales".

Los trabajadores temen que la conflictividad continúe creciendo y que "algún día pase algo grave". Recuerdan que en el Materno-Infantil no solo hay adolescentes, también están los niños de la unidad de 0 a 3 años. Además del incidente del viernes, también explican que han encontrado en las inmediaciones pintadas y que se han producido otros daños materiales.

SUSANA D. MACHARGO (La Voz de Asturias)

domingo, 9 de septiembre de 2007

"Estoy en silla de ruedas por ser negro"


Varón, 1,80 metros, de raza blanca, con 29 veranos tras sus anchas espaldas embutidas en un polo. Antecedentes por robo con fuerza y atentado contra la autoridad. Su pelo: muy corto, casi rapado y con vistosas patillas que pisan sus mandíbulas. Así se dibuja el perfil de Roberto Alonso de la Varga, acusado de agredir al congoleño Miwa Buene Monake la noche del 10 de febrero en Alcalá de Henares. Miwa está en silla de ruedas desde la paliza. Así, de repente. Según él, por un solo motivo: "Ser negro".

"Nos han quitado todo de un día para otro. ¡Y lo peor es que nadie hace nada! ¿Sería igual si el agredido fuera blanco?"
La instrucción del caso sigue abierta. Avanza a pasitos muy cortos desde hace siete meses. El presunto agresor, en libertad, declaró el pasado martes en el Juzgado de Instrucción número 6 de Alcalá. Entre los folios dispersos sobre la mesa del juez, un informe de la policía. Los agentes que recogieron el cuerpo ya insensible de Miwa describieron sus lesiones como "leves". Después, rectificaron. Miwa aún está esperando a declarar ante el juez.

La víctima tiene 42 años. Es de piel casi azulada y sus huesos, plegados sobre la silla de ruedas, son largos, escurridizos. Pesa menos de 50 kilos. Llegó a España en 2000 y tiene dos hijos aún en Kinshasa, de 10 y 12 años. Ningún músculo por debajo de la barbilla le responde. Vive en el Centro Nacional de Parapléjicos de Toledo.

Roberto Alonso confiesa en su reciente declaración que es inocente. Mientras lo dice, dispara la mirada distraída por el techo del juzgado. Que él sólo estaba recogiendo su coche... "Y punto". Pero un testigo le ha reconocido.

Indignado ayer por el relato de Alonso, Miwa necesita que su mujer, Mirella, le oculte los ojos del sol moviéndole el cuello, como si fuera un muñeco. Están en el jardín exterior del hospital de Toledo. Sólo la boca le responde a los estímulos del cerebro. Suficiente para decir lo que piensa: "¡Somos monos y por eso no tenemos derecho a vivir!". Un diagnóstico basado en varias denuncias: nadie del juzgado sabe cuál es el estado real del congoleño y nadie del Ayuntamiento de Alcalá ha respondido a sus peticiones de SOS. Ninguna llamada. Eso dicen.

Mirella, bolso cargado de ansiolíticos, se desploma con su gorrita sobre el césped. Un ataque de ansiedad. No puede dormir y no puede comer. Además "las pastillas no funcionan". Da vueltas por el suelo llorando. Entre hipido e hipido se le entiende una misma idea repetida: "Nos ha pasado por ser negros, nos han quitado todo de un día para otro. ¡Y lo peor es que nadie hace nada, ese asesino está en la calle!". Ahora se pone de rodillas, levanta la visera de la gorra y pregunta: "¿Sería igual si el agredido hubiese sido blanco?".

Miwa no tiene muchas ganas de vivir. Casi ninguna. Economista, traductor accidental en España, dice que está solo y que todo es "difícil, muy difícil". Dejó de alimentarse durante buena parte de agosto. "¿Para qué?", argumenta con la poca expresividad a la que le tiene condenada la inmovilidad. No asiste a las clases de rehabilitación. "Es difícil, difícil", repite con el exclusivo acompañamiento de los tendones, finísimos, de la mano derecha. "Y el tiempo pasa", sentencia antes de advertir de que se está mareando. Su mujer manipula la silla de ruedas y reclina la parte en la que descansa el cuello de su marido, un peso muerto que cae hacia atrás sin resistencia.

Miwa a veces ve hombrecillos amenazantes que descienden desde el techo de su habitación en el centro de parapléjicos. Pero la mayor parte del tiempo conserva la lucidez. La suficiente como para sorprender a su auditorio con un análisis pesimista sobre la evolución del Euríbor, el índice de referencia de la mayoría de los créditos hipotecarios. "¡Para colmo otra subida más de los tipos!", interrumpe el torrente de cuestiones sobre su estado . "Se nos va a poner el préstamo en más de 600 euros", advierte con los ojos muy abiertos. "Piso, coche, electricidad... ¿qué vamos a hacer?", enumera con alma de contable.

Pero eso no es lo peor. La calculadora de Miwa cruza ese dato con otro aún peor: "A Mirella se le acaba el contrato en octubre y no la van a renovar". Mirella trabaja desde la tarde hasta muy entrada la madrugada en un almacén apilando cajas. Estudió enfermería. Una experiencia que le es muy útil a la hora de atender a Miwa. Pero que compite con algunos inconvenientes. Por ejemplo, que tarda tres horas en trasladarse desde Alcalá hasta Toledo en el tren. O, por ejemplo, que los días de diario duerme durante el día y no puede visitarlo. Llega al centro los viernes por la tarde y se queda hasta el domingo por la noche. Después, desvelada, regresa a su piso en una cuarta planta sin ascensor. "Ideal para el estado de Miwa", ironiza.

La pareja quería regresar este año a la República del Congo. "Ya no puede ser", sentencian, mientras suplican que al menos se tramite la llegada a España de la hermana de él. El deseo de reunirse con sus hijos, lo descartan como "un imposible".

El Movimiento contra la Intolerancia, a través de su cara más visible, Esteban Ibarra, denuncia otras "particularidades del caso". Según ellos, la fiscalía de Madrid aún "no se ha dignado a darse por enterada de la situación". Un hecho que ha motivado una dura carta de esta organización, que actúa como acusación particular, para protestar.

Mientras, Roberto Alonso, hijo de un jardinero, hace su vida. El martes acudió al juzgado a declarar de nuevo: "Yo no vi nada", afirma. Miwa, antes de desmayarse y caer al suelo, sí se acuerda de la cara de Roberto. Es su último flash. El resto se ha perdido junto a la movilidad sus articulaciones. De la barbilla hasta los dedos de los pies.

El pais