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martes, 2 de octubre de 2007

Los menores no opinan

Los menores no opinan

Diario de noticias de Gipuzkoa, por Peio M. Aierbe, 2007-09-28

N UEVAMENTE es noticia la lamentable situación en la que se encuentra el Centro de Acogida de Urgencias que la Diputación tiene en Tolosa para menores extranjeros no acompañados. Motivos, ciertamente, hay para que sea un tema que asome a los medios de comunicación. Pero hay una constante en esas noticias: nunca se consulta la opinión de los menores afectados, siendo, como son, una de las principales víctimas de esa situación.

Seguro que son protagonistas de numerosos episodios violentos. Seguro que, algunos de ellos, han mangado algo o se han pasado cuatro pueblos en algún follón con vecinos del pueblo. Todo eso se conoce y se divulga ampliamente por mil medios. Y la versión siempre acaba culpabilizándolos a ellos, y metiendo a todos en el mismo saco.

Pues bien, en SOS Racismo/SOS Arrazakeria venimos trabajando estrechamente desde hace un año con esos chavales, en relación directa con los educadores, la mesa local existente al respecto en el Ayuntamiento, los responsables del centro, los responsables del servicio correspondiente de la institución foral y demás entidades implicadas, y afirmamos rotundamente lo contrario.

Los menores son las víctimas del funcionamiento deplorable de un servicio que, por ley, ha de garantizar la institución encargada de su tutela, a saber, la Diputación Foral. No son las únicas víctimas, por supuesto. También son víctimas el personal educador a quien se encarga una tarea en condiciones imposibles de cumplir. Y lo es el personal de seguridad, a quien se responsabiliza de resolver, mediante la represión, cuestiones que deberían ser abordadas como labor educativa. Son víctimas también los vecinos a quienes ha tocado padecer algún episodio delictivo. Y no se puede permanecer impasible ante tanto damnificado. Pero menos todavía, responsabilizar de ello a quienes, en esta historia, son los que salen peor parados, los chavales acogidos en el centro.

Desde SOS Racismo/SOS Arrazakeria venimos haciendo mil gestiones para que esto cambie, con un resultado desolador. En este sentido, dirigimos el pasado mes de agosto un escrito a todos los grupos políticos presentes en las Juntas Generales recabando su atención sobre una situación a todas luces insostenible y en demanda de la adopción de una serie de medidas urgentes.

Nos hemos entrevistado ya con la mayoría de los grupos y esperamos, en breve, poder contar con su apoyo para una serie de actuaciones de envergadura que cuenten con el correspondiente respaldo presupuestario. Llevamos meses priorizando una línea de trabajo alejada de los medios de comunicación por entender que es lo más razonable en este campo, pero no podemos admitir que, cuando éstos se hacen eco de esta situación, se acabe poniendo en el banquillo de los acusados a quienes no son sino una víctima más del maltrato institucional. Víctimas a quienes nadie escucha. Y cuando algunas gentes lo hacemos, somos acusadas de alentar su rebeldía ¡precisamente por escucharles! Cuando esa debiera ser también una obligación de quienes tienen su guarda y su tutela.

Se anuncia ahora la rehabilitación del centro de Tolosa. Bien. Volvemos a hacer la pregunta que hicimos directamente a los responsables de este servicio, en la reunión celebrada con ellos este mismo mes y a la que no respondieron: ¿Por qué se ha mantenido durante todo un año esta situación? ¿Quién es responsable del encanallamiento de la situación durante todo este tiempo? ¿Qué credibilidad tienen las promesas actuales de quienes vienen negando lo evidente?

Esperamos que el próximo debate al respecto en las Juntas Generales permita reafirmar el compromiso de todos los grupos políticos en la adopción de las medidas necesarias para cumplir con las obligaciones legales asumidas en la tutela de los menores en situación de desamparo, y que dichas medidas cuenten con el soporte presupuestario necesario y con los compromisos de plazos ineludibles.

EusKadi, aviso a navegantes. Sevendenea

Vamos a reproducir un articulo de la situación que se vive de la Unidad de Acogida Urgente de Tolosa. En la misma se están produciendo, desde hace tiempo, hechos muy graves. Algunos de los problemas ya se dieron en Asturias en 2006 y la situación se esta repitiendo
( saturación, excesivo tiempo de estancia, "guetización", deterioro de la UPA, etc). Este artículo es un aviso a navegantes, en especial a al Directora del IAASIFA y a la Consejera de Bienestar Social.


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"Prefieren dormir en la calle"

Diario de noticias de Gipuzkoa, 2007-09-30

"NO se encuentran a gusto en la casa. Tampoco se sienten tranquilos allí. Esa es la principal conclusión a la que se llega después de hablar con los chavales alojados en el Centro de Acogida Urgente de Menores de Tolosa. “La casa es muy vieja y está sucia. Algunas ventanas están cerradas con chapas. Y no hay camas para todos”. Este periódico ha podido conocer de primera mano el testimonio de una decena de jóvenes acogidos en la casa Sevendenea, que denuncian las condiciones en las que viven allí. Su testimonio constata el ambiente enrarecido y problemático que encierran las paredes de este polémico lugar.

El pasado miércoles fueron los trabajadores del centro quienes definieron como “insostenible” el ambiente que se respira en Sevendenea. Además de hablar del estado “decadente” de las instalaciones y la “falta de seguridad”, afirmaron que las instalaciones no están “preparadas” y que no existen recursos para acoger a la veintena de menores que se encuentran allí habitualmente. Sin olvidar los cotidianos “motines” que, según indican, tienen lugar en la casa. “Se está convirtiendo en una especie de centro de castigo”, concluyen los empleados. Cuando, en realidad, se trata de un lugar de acogida urgente.

La versión de los chavales inmigrantes que viven allí coincide en lo que se refiere a la decadencia del lugar. Sin embargo, se defienden de la acusación de estar armando bronca todo el día. “Sí, de vez en cuando hacemos trastadas”, confiesan. “Pero los guardias y los educadores no nos tratan bien”. Según relatan, los maltratos, la falta de respeto y las “visitas injustificadas” de los ertzainas a la casa son una realidad en el centro de menores de Tolosa.

menores acogidos

La mayoría, entre 16 y 18 años

“Hemos venido porque queremos trabajar. La vida en nuestro país (Marruecos) es difícil y queremos ayudar a nuestras familias”, comienza a narrar uno de los chavales. Hay quien apenas se defiende en castellano. Según comentan, entre los acogidos – donde la mayoría tiene entre 16 y 18 años – hay quien vivía en la calle en su lugar de origen. Ahora, conocen casos en los que un menor se ha ido del centro porque “no puede aguantar” y prefiere dormir “fuera de las casas de acogida”.

Y es que el panorama que describen los jóvenes inmigrantes no es demasiado halagüeño. En las habitaciones no hay armarios. Sólo literas. “Algunos duermen en colchones tirados en el suelo. Nuestra ropa la guardamos en bolsas”, indican. Si a eso se le añade la ausencia de salón de estar, ya que “sólo hay habitaciones”, al “aburrimiento” es seguro. “Pasamos el rato sentados en las escaleras de entrada”, explica uno.

Muchos afrontan esta situación más de los tres meses que, en teoría, un joven debe pasar en un centro de acogida urgente. “Algunos llevan más de un año allí”, agregan. En estos momentos se encuentran en el ramadán. Aseguran que el centro respeta las costumbres que procuran cumplir durante esta época. A las 5.00 horas se despiertan a desayunar.

La relación con el personal de seguridad – en los últimos días hay permanentemente cuatro guardas en la casa – , por su parte, es muy conflictiva. Mientras los trabajadores acusan a los chavales “de no respetar las normas” y proferir “insultos, vejaciones y amenazas”, los menores acogidos hablan de que el personal siempre está “nervioso”. “A veces nos dicen que no hablemos en nuestro idioma. Nos riñen por hacer bromas y nos provocan. Incluso han llegado a golpearnos sin razón”, relatan. Tampoco les gusta el control al que les somenten – cada vez que entran son cacheados – .

talleres profesionales “Nos dicen que no hay plazas”

Con los educadores tampoco hay buen feeling. “No nos hacen caso cuando les pedimos algo. Muchas veces tienen trabajo y nos ignoran. Si necesitamos comprar pantalones, por ejemplo, no nos dan nada”, apunta. También se quejan de que se niegan a llevarles al médico si se encuentran “enfermos” y a ayudarles “a poner denuncias cuando los vigilantes nos hacen algo”.

En cuanto a los talleres profesionales – calderería, carpintería, electricidad, etc. – a los que están obligados a acudir mientras estén en el centro, los menores acogidos explican que muchas veces les obligan a ir cuando no aprenden lo que quieren. “Nos dicen que no hay plazas en aquello que nos gusta”, agregan.

Algunos de ellos confiesan consumir disolvente, aunque aseguran que antes de llegar aquí no lo hacían. “Es para olvidar. Con estos problemas y viviendo en esa casa cualquiera lo haría”, se excusan. También niegan que existan amenazas entre ellos y se despiden con la sonrisa típica de un chaval que está en plena pubertad."

Empleados del centro de menores de Tolosa denuncian que la situación es "insostenible"

Trabajadores del centro de inmigrantes de Tolosa denuncian un nuevo motín